Pez sapo

Pez sapo

Pez sapo

Si abrimos cualquier libro de fotografía submarina, de seguro veremos algunas de sus páginas dedicadas a los majestuosos peces sapo o ranisapos. Considerados como uno de los reyes del fondo marino, los peces sapo son capturados en fotos muy a menudo por un gran número de razones: sus diversos y contrastantes colores, texturas y camuflajes, sus asombrosas tácticas de caza, y por supuesto, la disposición de su boca hacia abajo que les brinda un aspecto muy peculiar. Además de lo anterior, el hecho de que estas especies son capaces de permanecer en absoluta inercia durante el 90% de tu tiempo, es un hecho que favorece a los fotógrafos y entusiastas del fondo marino.

Pocas criaturas llegan a ser tan divertidas bajo el agua como el pez sapo, quien habitualmente tiende a arrinconarse dentro o sobre las esponjas de mar cuya textura y color es similar a las de este cazador furtivo de la naturaleza. Por otra parte, sus dos ojos, como diamantes incrustados, permanecen alerta a la próxima víctima para agazaparla de manera letal y engullirla en cuestiones de segundo.

Estas y otras características, forman parte del gran atractivo de los peces sapo, quienes han fascinado a los hombres desde su descubrimiento y le han hecho retornar una y otra vez a sus dominios acuáticos para ser observados.

Clasificación científica

Familia: Antennariidae

Órden: Lophiiformes

Nombre común: Pez sapo o ranisapo

Nombre científico: Antennariidae

Características distintivas del pez sapo

Características distintivas

El pez sapo, llamado de esta manera debido a su parecido con los anfibios comunes cuando se encuentra en posición de tendido, posee un tamaño que varía desde los 5 cm hasta algunos ejemplares colosales de 40 cm. Además, su parecido con las ranas también puede evidenciarse en la morfología de sus aletas, similares a una extremidad, y que utilizan para desplazarse lentamente sobre el lecho marino y la superficie de algunas esponjas y corales, desde donde acechan a sus presas.

En cuanto a su color, esta característica tampoco permite identificar a los peces sapo, ya que algunos ejemplares poseen varios colores, muy diferentes entre ellos, y que le permiten camuflarse con su entorno. Dependiendo de la especie, el cambio de coloración puede tomar desde unos escasos segundos hasta toda una semana. La piel de algunos peces sapo también puede encontrarse adornada de pequeñas protuberancias, solapas, pelos y borlas que contribuyen aún más al proceso de camuflaje, llegando de esta manera a imitar cualquier entorno cercano, así como corales, esponjas y malezas. Por esta razón, muchos buzos y fotógrafos submarinistas podrán pasar sobre un pez sapo sin apenas advertir su presencia.

Por otra parte, y aunque no existen muchos otros peces que se puedan confundir con el pez sapo, puede ser excepcionalmente difícil distinguir entre el sexo o la especie a la que pertenecen estos animales. Dado que la coloración es un aspecto poco útil a la hora de identificar estas especies, muchos especialistas se basan en algunas características particulares como sus tácticas de camuflaje (si imita a un gusano o a un pez), el número de ojos y el número de espinas.

Hábitos de alimentación del pez sapo

Hábitos de alimentación

En el plano de la alimentación, es donde el pez sapo arroja mayores curiosidades. Perfectamente camuflado, esperará la aparición de su presa, y en ese momento, el señuelo desplegado le permitirá atraer a su víctima de maneras muy diversas, dependiendo de la especie. Además, también emplean un atrayente químico, de modo que en algunas ocasiones, es cuestión de sentarse a esperar la presa, y atacar cuando esta se encuentra suficientemente cerca.

Cuando la presa se encuentra dentro del rango oportuno, el ataque no se hace esperar. El pez sapo expande su cavidad oral y a través de un sistema de succión que le permite crear la presión suficiente dentro de su boca, será capaz de engullir al distraído animal. El procedimiento en cuestión, no demora más de 6 / 1000 fracciones de segundos, siendo una de las técnicas de succión más rápidas y letales del mundo marino. Adicionalmente, los peces sapo han sido vistos acechando a sus presas mientras se desplazan furtivamente por el lecho marino.

Principalmente, un pez sapo de alimentará no solo de pequeños peces, sino también de camarones y cangrejos, y en algunas ocasiones, las presas podrán presentar el doble de su tamaño. Siendo una especie desdentada, el pez sapo tragará a sus presas de manera íntegra para digerirla luego por medio de sus jugos digestivos. Algunos observadores han podido constatar cómo las víctimas de este pez se mueven y retuercen en las paredes de su estómago en plena agonía de muerte.

Reproducción del pez sapo

Reproducción

No se conoce mucho sobre los hábitos reproductivos del pez rana, y en realidad, se trata de un espectáculo bastante raro de ver en la naturaleza. Durante el proceso, la hembra quedará tan repleta de huevos (más de 180 000), que su cuerpo se volverá enormemente distendido y abultado. Por su parte, el macho empujará el abdomen de la hembra con la intención de salir a la superficie, donde tomará lugar el desove.

En algunas especies de pez sapo podremos observar un comportamiento celoso alrededor de los huevos, mientras que para otros ejemplares, la labor parental culmina con el proceso de apareamiento, donde los miles de huevos son puestos en libertad y abandonados a la deriva. Al transcurrir dos meses, los huevos dan lugar a ejemplares jóvenes, quienes presentan un tamaño menor al de los adultos, pero algunos mostrarán colores defensivos especiales.

Ciclo de vida

Al igual que con el tema reproductivo, existen muy pocos estudios empíricos sobre el ciclo de vida de los peces sapo. La mayoría de los datos disponibles sobre los animales marinos proviene de la pesca, un escenario donde los peces sapo no son tan comunes. Resulta difícil imaginar que estos animales viven más allá de unos pocos años. Ciertamente, su esperanza de vida en cautiverio es relativamente corta, y en la naturaleza, donde experimentan otros riesgos como los parásitos y la disponibilidad de alimentos, esta cifra de tiempo es poco probable que sea mayor.

Depredación del pez sapo

Depredación

Los peces sapo no poseen agilidad para otra cosa que no sea alimentarse, en parte debido a que tienen muy poco que temer en temas de depredación. ¿De qué se alimenta un pez sapo? Pues de otros peces sapo. Efectivamente, el cazador puede convertirse en cazado. Sin embargo, teniendo en cuenta que están diseñados para cazar animales que nadan en niveles superiores de profundidad, este fenómeno es muy poco frecuente. Algunos ejemplares de morena también han sido vistos cazando peces sapo, aunque similarmente, se trata de un escenario poco común.

Es posible que otros depredadores oportunistas también se alimenten de los peces sapo, sobre todo cuando aún son jóvenes. En algunas culturas, los hombres gustan de buscar entre los sargazos flotantes la presencia de algún pez sapo para ser comido.

No obstante, la mayoría de las veces, los peces sapo son más cazadores que presas.

Distribución

Los peces sapo se encuentran en las aguas tropicales y subtropicales de nuestro planeta. La mayoría de las ejemplares viven en aguas relativamente poco profundas, aunque una parte de ellos gustan de habitar entornos mucho más profundos. En algunas zonas de Asia donde se practica el buceo recreativo, es común que los turistas encuentren especies de peces sapo, así como peces gigantes y peces payasos.

Antennariidae

Consideraciones ecológicas

Las estimaciones en el número de peces sapo que existen actualmente son difíciles de determinar. No obstante, no se considera que haya existido en los últimos tiempos una caída significativa en la población de estos animales. Aparte de la destrucción obvia de su hábitat, no existen mayores peligros planteados por el hombre. Quizás la mayor incidencia negativa de los humanos hacia los peces sapo sea el destello continuo de las cámaras fotográficas por parte de los entusiastas submarinistas admiradores de estos fascinantes animales.

Sitios para bucear

Existen geniales destinos para sumergirnos al mar y contar con la presencia de los peces sapo a nuestro alrededor. Los sitios más comunes se sitúan en Indonesia, Malasia y Birmania, además de las Islas Galápagos (América), la barrera coralina australiana y Las Maldivas.

Compártelo en tu red social: